Sobre el particular, encontramos un sector de la doctrina nacional que rechaza el argumento del votum mortis, alegando que en el contrato de Renta Vitalicia (Art.1.791 CC), del mismo modo que en el contrato de Seguro de Vida, se espera y acuerda en relación a la muerte de la persona. Por lo que sostienen que más bien la tesis de no admitir los pactos sobre sucesión futura es otra, y lo es, según estos: “evitar los mayorazgos”, esto es, asegurar el orden legal de las sucesiones.

LOS  PACTOS  POST  MORTEM   SON  VÁLIDOS
Por ejemplo, pagaré, después que muera”. Son obligaciones sometidas a “término incierto”. Se entiende que los continuadores de la personalidad jurídica del causante, léase los herederos, de ser el caso, serán los llamados a cumplir con el pago de la obligación del de cujus.
 
MISCELÁNEAS  JURÍDICAS.
Desposar. Contraer matrimonio o nupcias. Casar, vincular.

Expiar. Pagar la pena o condena impuesta, penar, purgar. Reparar, resarcir. No significa espiar.

Hecho del Acreedor, exonera de responsabilidad civil al deudor u obligado sólo cuando el evento ocurrido sea la “causa única y determinante” del incumplimiento. De no ser así, entonces se habla de “división de responsabilidad” entre el acreedor y el deudor.
Hecho de un Tercero aplicable sólo en lo extracontractual.

Las obligaciones naturales, de conciencia o morales, “obligaciones jurídicas imperfectas”. En Roma, eran las obligaciones contraídas por el filius familia (el hijo de familia): respondía el pater familia, como obligación natural en relación a los terceros. La solutio retentio aplicaba en favor del acreedor de una obligación natural que ha sido cumplida por el deudor, consistía en no poder alegar el pago indebido y peticionar la restitución de lo pagado. No procede el pago de lo indebido en las obligaciones naturales que han sido satisfechas por el deudor, Art.1.178 CC. Éste artículo consagra la solutio retentio a favor del accipiens, que ha recibido el pago de una obligación natural. Es la irrepetibilidad o no restitución de lo pagado o lo que se ha recibido en cumplimiento por el deudor. Distinta es la donación en cuanto a la obligación natural, la primera es la transferencia de la propiedad sin existir una obligación, sea natural o jurídica.

     

 
 

 

    

LA CAUSA. ELEMENTO ESENCIAL PARA LA EXISTENCIA DEL CONTRATO.
(CAUSA LÍCITA, Art.1.141 CC).

Introito. La causa es uno de los tres elementos esenciales para que exista el contrato. La causa es el motivo, razón, fin o interés que tiene el cocontratante para obligarse en una convención. Resaltamos que cada elemento del contrato responderá a determinadas y precisas preguntas. Por su parte, el objeto atenderá a: ¿Qué debemos?;  ¿A cambio de qué me obligué en el contrato?; ¿Cuáles obligaciones derivan del contrato?  La Causa, “es el cur debetur de los romanos”, i.e., la razón, el fin, los motivos, inmediatos, invariables, o bien, los mediatos, variables, propios de cada uno de los contratantes. V.gr., la causa del comprador, es adquirir la propiedad; Vs., los motivos stricto sensu, son las diversas razones que tiene el comprador al contratar, léase, adquirir el bien para habitarlo, alquilarlo, entre otros. De manera que, puede ser que se persiga un “interés o causa inmediata” al contratar, ejemplo, “compré la ropa para usarla”; o la “causa mediata”, cualquier otro uso que desee dársele a la cosa, así, la reventa, entregarlo en donación.
 
Dualidad del concepto de la Causa según la doctrina; es la dificultad del tema. Examinemos.- I).-  La CAUSA  DE  LA  OBLIGACIÓN”, (Teoría Clásica). Art.1.157 del Código Civil. La causa de la obligación del arrendatario, es recibir el inmueble para habitarlo; y la causa de la obligación del arrendador, es recibir el canon. Ergo, si el arrendador no cumple su prestación, p.ej., no transmite la posesión o entrega del bien, el arrendatario podría demandar la resolución del contrato. Se afirma que, “la obligación del inquilino quedó sin causa por el incumplimiento del arrendador”. Según esta tesis, hay tantas causas como obligaciones asuman las partes; salvo en el contrato unilateral, el cual sólo tiene una causa: La obligación de la única parte que se obliga. Y citamos textual, “la razón (causa) de mi obligación, es tu obligación; y viceversa”. Sic.
II).- La CAUSA DEL CONTRATO”. Art.1.158 CC. Ubicable al perfeccionarse el contrato. Regula que el contrato tiene una sóla causa, sin ver el número de obligaciones que surjan de él.

Los estudiosos del tema, se plantean diversas teorías de la Causa. En la práctica: “Se observan”. I). Teoría Clásica de la Causa (posición del Código Civil Venezolano); Domat y Pothier. “Del Causalismo Clásico de los redactores del Código de Napoleón”.

 

 

 

 

 

La “Causa de la Obligación” del comprador, es adquirir la propiedad del bien. La “Causa de la Obligación” del vendedor, es recibir el precio. En otro contrato, si el arrendador no entrega la cosa (que es su prestación), la obligación del arrendatario queda sin causa. Así, la causa en los contratos bilaterales explica y justifica las teorías de la Acción Resolutoria, la Exceptio Non Adimpleti Contractus y la Teoría de los Riesgos. CADA OBLIGACIÓN TIENE SU CAUSA EN LA OBLIGACIÓN DE LA OTRA PARTE; POR LO QUE, SI UNA PARTE INCUMPLE, LA COCONTRATANTE SE LIBERA YA QUE SU OBLIGACIÓN QUEDA SIN CAUSA, y ésta, dijimos, es un elemento esencial o de existencia de todo contrato. Por tanto, en los contratos bilaterales, interesados, onerosos, recíprocos o de cambio: La causa de la obligación de una parte, es la obligación de la contraparte, y viceversa. En los contratos de beneficencia, la liberalidad de una parte en favor de la otra contratante, es “causa suficiente” a lo que se obliga. Todo contrato real es unilateral, y en ellos la entrega de la cosa es la causa de la obligación de restituir asumida por quien la recibe. Mientras que, la “causa del contrato”, es inherente al contrato mismo, y por ello no necesita ser formalmente expresada en su texto. Siempre la causa del contrato refiere a que el contrato tiene tantas causas, como obligaciones surjan del mismo. Es la “causa final, teleológica, causa próxima o fin inmediato, de cada parte al contratar”.

II).- Teoría Objetiva o Anticausalista de Planiol y Ripert. Posición de la Causa stricto sensu. Argumenta que la Causa, es “falsa e inútil”, bajo los razonamientos expuestos de seguidas. Es inútil, explica, porque ya existe el Art.1.134 CC, el cual dispone: “El contrato es unilateral cuando una sóla de las partes se obliga; y es bilateral, cuando se obligan recíprocamente”. Consecuencia de ello, resulta “inútil” argüir la prodecencia de la nulidad contractual por falta del elemento de la causa, ya que por aplicación del Art.1.134 CC, se obtendrá iguales resultados. El Código Civil regula ese supuesto de hecho, siendo lo correcto invocar por tanto, este artículo así: “Si me incumples, yo no cumplo”, se trata de alegar la excepción del contrato insatisfecho. Y agrega: la causa es una noción “falsa”, ya que una obligación no puede ser al mismo tiempo, “causa de la otra y efecto suya”. Lo correcto es que la causa antecede al efecto. La noción de causa es “inútil”, insisten los Anticausalistas, “ya que los causalistas reconocen que la obligación es nula por Ausencia de Causa y por Causa Ilícita”. Y lo cierto es que, iguales efectos anulatorios se alcanzan al alegar la inexistencia del contrato, mediante el Art.1.134 CC. Ver in fine jurisprudencia.

 

 

 

 

Además, “si una parte no cumple con su obligación, no significa que deje de estar obligada”. Los Anticausalistas, mantienen que cuando en los contratos reales no hay entrega de la cosa (causa de la obligación del mutuario, p.ej.), no significa que no esté obligado a cumplir el mutuario por faltar la causa de su obligación; sino que: “El contrato no se perfeccionó”.

III). Teoría del Neocausalismo de Capitant, posición sostenida por nuestra jurisprudencia. Capitant, define la Causa como los: “motivos psicológicos” que tiene cada parte al contratar. Habló de la “DOBLE CAUSA O DUALIDAD DE LA CAUSA” (CAUSA Y MOTIVO). Capitant, sostiene que en el contrato bilateral, la “causa de la obligación de una parte”, es el efectivo o real cumplimiento de la obligación asumida por la cocontratante, así que si ella incumple, la obligación del otro contratante queda sin causa. Al expresar: si yo vendo y no me pagas, no daré cumplimiento a mi obligación, que es transmitirte la propiedad, y puedo en consecuencia, demandar la nulidad o resolución del contrato. Concluye, alegando que: “LA CAUSA NO ES INÚTIL”, ya que con ella existe la posibilidad de comprender en la práctica: La TEORÍA  GENERAL  DE  LOS  CONTRATOS BILATERALES. Veamos cada supuesto legal. En  la  excepción  de  contrato  no  cumplido, si incumples tu obligación, la opongo y me libero. En la acción resolutoria, si me incumples, demandaré la terminación del contrato, porque mi obligación quedó sin causa jurídica lícita. De derecho, la parte hará valer el Art.1.167 CC. Sic. En la teoría de los riesgos, si me incumples por caso fortuito, me libero del cumplimiento. Infra. En los contratos aleatorios, siendo el álea la causa de la obligación, entonces, desaparecida ésta, las obligaciones dejan de tener causa y el contrato por tanto, es anulable, Art.1.141 CC. Citas. En los contratos de liberalidades, la causa constituye el animus donandi. Ver donación, in fine. Capitant, formuló una nueva propuesta científica respecto a la tesis del “Causalismo Clásico”. En efecto, fue el primero en explicar la “Dualidad del concepto de la Causa”. Sostuvo que la “causa de la obligación de cada parte” (I), va dirigida hacia los “diversos motivos psicológicos o subjetivos que tiene cada una de los otorgantes para obligarse”. Asimismo, planteó el otro ángulo, al separar lo anterior de la “causa del contrato” (II), la que definió como la “causa típica o propia de la naturaleza de cada convenio en particular”. Sostuvo que esta última es de naturaleza objetiva y de orden constante en cada tipo de contrato. Insistió en que la “causa” no sólo implica que la otra parte se obligue, sino que cumpla su prestación de forma real y efectiva. Reitero los efectos jurídicos del término “causa”: Obligación de la contraparte.

 

 

 

 

Indicó que si una parte incumple, hay Ausencia de Causa respecto a la otra parte, Art.1157 CC. Si el incumplimiento es por culpa del contratante, habrá resolución del contrato, Art.1167 CC. Si es por causa extraña no imputable aplica la teoría de los riesgos, Arts.1271, 1272 y 1340 CC. Si el incumplimiento recae sobre una obligación contraria al orden público y las buenas costumbres, es causa ilícita, Arts.1.157 y, 6 C.C. El deudor “mantiene su causa” bajo el efectivo cumplimiento de la otra parte y si ésta incumple su obligación, aquél queda liberado. El contrato no existe, es susceptible de declararse nulo de nulidad absoluta por Ausencia de Causa, Art.1141
Ergo, la Teoría Neocausalista de Capitant, alude a la “causa de la obligación; tesis clásica”. Razona este eminente expositor, que es relevante precisar los “motivos psicológicos” que cada parte requiere o desea al contratar. Para Capitant, el concepto de la “causa” se centra en los “diversos motivos e intereses” que cada parte contratante: “demandará al obligarse con la otra”. Es la causa en su acepción lata, lo que comprende la “doble causa”, y por ello, invoca la causa o motivo, como sinónimos. Argumenta incluso, señalando que de no ser así como él lo explica, no existiría el contrato nulo por causa ilícita ya que, la causa o fin inmediato de las partes siempre sería lícita, aún cuando los motivos mediatos fuesen inmorales o ilícitos. V.gr., aquél contrato de arrendamiento cuyo objeto es destinar el inmueble para la venta y distribución de mercancía ilegal (comercio de drogas). Se entiende que, la “causa de la obligación de cada parte” siempre será lícita, dar y recibir, pero nunca se podría anular ese contrato, ya que los motivos (ilícitos) no importarían, siendo lo relevante la causa. Capitant descalifica a los “Anticausalistas” y sigue. En primer lugar, corrige la tesis clásica y sostiene que en los contratos bilaterales: “la causa de mi obligación, es el verdadero y efectivo cumplimiento de tu obligación”. De manera que, “si incumples mi obligación, ésta queda sin causa”, por tanto, el contrato es nulo. En otras palabras, “si te doy en venta un bien”, lo que importa no es que asumas la obligación de pagar, sino que “en realidad pagues, y viceversa”. A todo evento, “si no me pagas, no transmito la propiedad” y así podré demandar la nulidad o la resolución del contrato. Además Capitant, defiende su posición al explicar que, “la causa no es un término inútil”, ya que por la causa, se comprende el concepto desarrollado por la Teoría General de los Contratos Bilaterales. En efecto, respecto a la Acción Resolutoria, si me incumples demandaré la terminación del contrato, en virtud a que la obligación que del mismo surge, ha quedado sin causa. En cuanto a la excepción non adimpleti contractus: “seré liberado de mi obligación, si incumples la tuya”; mientras, opera la suspensión de los efectos jurídicos del contrato.

 

 

 

 

En lo que corresponde a la teoría de los riesgos, “si incumples por caso fortuito, seré liberado” como resultado de los efectos exonerativos de las dos últimas. Asimismo, en los contratos sinalagmáticos aleatorios, la causa de la obligación de una de las partes, no es sólo el cumplimiento de la obligación de la otra, sino más bien y de forma correcta en derecho, atañe al álea, por lo que si ésta desaparece, las obligaciones dejan de tener causa y no habrá deber jurídico de cumplimiento. Por correlato, en el contrato sinalagmático de sociedad (fin común) con objeto de la “trata de blancas”, la sociedad será nula por causa ilícita, Art.1.673 CC. En el contrato intuitu personae, si hay error en la persona, el contrato es susceptible de ser anulado. Igual fundamento en relación a los contratos de liberalidades, i.e., los gratuitos stricto sensu, donde una parte se empobrece en beneficio de la otra. En los contratos gratuitos desinteresados, una parte beneficia a la otra pero, sin empobrecerse. En ellos, la causa es el animus donandi.

Evolución  de  la  “Causa”, desde el Derecho Romano hasta el Derecho Contemporáneo. En los tiempos de Roma regía la máxima nullum pactum obligation non parit, para significar que los pactos desnudos no producían obligaciones. Para ello, se tenía que cumplir la formalidad verbis; y la entrega de la cosa en los contratos reales. Hoy, en el Derecho Moderno, impera la posición pacta sun servanda, y se lee, el simple consentimiento es suficiente y apto para generar el contrato. Lo anterior, en cabal respeto al principio del correlato obligacional: La reciprocidad que opera en las prestaciones generadas por todo contrato bilateral; “la causa de mi obligación, es obtener la prestación o efectivo cumplimiento de la obligación de la otra parte”.

EL CÓDIGO CIVIL REGULA AMBAS CAUSAS: Disposiciones legales de la Causa.
El C.C., consagra la “Causa del Contrato”; y también, la “Causa de la Obligación”. Comprenden dos conceptos distintos. La “causa del contrato” refiere a la función típica del contrato, i.e., la naturaleza intrínseca del mismo, la cual es conocida con antelación por las partes, es constante, representa la “causa objetiva”. El Art.1.141 CC., dispone el elemento de existencia del contrato: La causa lícita. Y el Art.1.158 CC., refiere a la “causa del contrato”: El contrato es válido aunque la causa no se exprese; ella se presume que existe y es lícita. En razón de tal presunción de existencia, no requiere ser formalmente indicada. De allí, el “contrato abstracto”: Todo contrato es válido porque se presume que tiene causa; aunque no se determine o señale en forma expresa, se presume que existe. Quien alegue lo contrario, “debe probarlo”.

 

 

 

 

Abstracción de la causa, Art.1.158 CC., “el contrato vále, aunque la causa no se exprese”; se presume que existe y es lícita, hasta prueba en contrario. Abstracción significa, arrancar, separar la cosa en sí misma. P.ej., en la donación, dación en pago, estipulación a favor de terceros, promesa de pago, reconocimiento de deuda y en la letra de cambio; en todos estos supuestos, es válido y perfecto conforme a derecho, no indicar en forma expresa la “causa de la obligación”. Hipótesis las anteriores, que sirven todas ellas para pagar una deuda, o una liberalidad; pero que, “por no escribir la causa”, son contratos abstractos. Se trata de promesas de pago no causadas. Y es que, la causa debe entenderse como la relación subyacente donde se apoya el otorgante, para celebrar el contrato abstracto, cuyo valor es entendido. Así, los títulos al portador, son contratos abstractos, hay “abstracción de la causa”. El deudor que suscribe una cambial puede probar que su obligación no tiene causa o que si la tiene, es ilícita o inmoral. Por último, en los contratos causales o causados, la causa está unida al contrato a simple vista, se conoce en forma expresa. De otro lado, el Art.1.157 CC., consagra la “causa de la obligación”, lo que se traduce en señalar la “causa final o teleológica” deseada por las partes al contratar. Equivale a precisar el “fin inmediato, i.e., la causa próxima o causa subjetiva de cada contratante”. Una obligación sin causa, o con causa falsa o ilícita, no tiene efectos, es nula. Surge la pregunta:
¿CUÁL  ES  LA  “CAUSA  DE  LA  OBLIGACIÓN”  DEL  VENDEDOR?
Se responde: Recibir el precio de la venta para luego, pagar una deuda, viajar, invertir, u otras. La causa de la obligación para cada una de las partes que se obliga (en los bilaterales), es el objeto de la obligación de la otra parte. En los contratos unilaterales, léase, todos los contratos reales, p.e., el mutuo, la causa de la obligación del mutuario, es recibir el dinero (que luego devolverá con intereses) para invertirlo. Y en los contratos gratuitos, la causa de la obligación, es la liberalidad misma. En los contratos nominados, la causa de la obligación, la fija la Ley; mientras que, en los contratos innominados, la causa de la obligación la establecen las partes.

DOBLE  PRESUNCIÓN  LEGAL  DE  LA  CAUSA
PRIMERO. Se presume que todo contrato tiene causa.
SEGUNDO. Se presume que esa causa, no sólo EXISTE, sino que se presume que es LÍCITA. Ergo, la Ley presume que: Todo contrato tiene CAUSA, y que la misma es LÍCITA.
De forma reiterada, la Ley presume la EXISTENCIA y la LICITUD de la causa.

 

 

 

 

 

Ambas presunciones son de carácter juris tantum o relativa, se denota del artículo 1.158 C.C.
La “CAUSA ILÍCITA” es aquella que se opone a las Leyes, la moral o las buenas costumbres.

ESTADIOS  DE  LA  CAUSA.  Onus  probandi  de  la  causa.
PRIMERO. Debe oponerse o hacerse valer los efectos del contrato, a la parte que lo incumplió. SEGUNDO. De inmediato, ope legis, se activa la presunción legal: “La causa se presume que existe mientras la contraparte no demuestre lo contrario”. Art.1.354 CC, la carga de la prueba. En consecuencia, verificado lo primero, esto es, probada la existencia del contrato, si el deudor alega la inexistencia o ilicitud de la causa, deberá probarlo. Ello en aplicación del Art.1.354 CC, regla de oro en materia de pruebas en el “Derecho de Obligaciones” (onus probandi). Corresponde al deudor demandado, la carga de demostrar que el contrato no tiene causa, que ésta es ilícita o inmoral. De lograr lo anterior, el obligado obtendrá la declaratoria judicial de la nulidad contractual, Art.1.141 ord. 3, y Art.1.157 CC, siendo el efecto, la liberación del deudor. Si del contrato se lee o evidencia la causa en forma expresa, el actor invocará su existencia; el deudor demandado podrá efectuar la contraprueba de que la causa no existe. Por el contrario, si en el contrato no se indicó la causa en forma expresa, pero el acreedor actor señaló una, éste deberá probarla. El deudor podrá hacer tarea probatoria a su vez, de que no existe tal causa. Asimismo, si en el contrato no se indicó la causa y el acreedor no señaló ninguna, no tiene que probar nada; es el deudor quien debe demostrar que no existe, o que es falsa o ilícita la causa.

EFECTOS  DE  LA  CAUSA:  NULIDAD  ABSOLUTA  O  NULIDAD  RELATIVA
I).- La Ausencia de la causa ab initio, acarrea la Nulidad Absoluta del contrato. Si el contrato nació sin causa, nunca se perfeccionó, tiene un vicio que produce la nulidad absoluta. Nunca produjo efectos jurídicos válidos vinculantes u oponibles entre las partes contratantes. II).- Son nulos de Nulidad Absoluta los contratos con Causa Ilícita, porque violan el Art.6 CC., y desconocen las normas de la moral, buenas costumbres, el orden público o la Ley. Con igual efecto, aquellos contratos que tengan causas torpes o inmorales, por violar el artículo citado. Quien pague una obligación o contrato con una causa inmoral, no puede pretender la repetición de lo pagado, salvo que el deudor pruebe que desconocía esa causa torpe, inmoral o ilícita, y ello es una “PRUEBA DIABÓLICA” (Acursio). Es la regla nemo auditur, ver in fine. Recomendamos examinar jurisprudencia recopilada en el texto.

 

 

 

 

Principio. En igualdad de obligaciones con causas torpes o ilícitas: VENCERÁ EL POSEEDOR; ergo, “si ya me pagaron, puedo retener el pago”. Pero, si ambas partes sabían de la “causa inmoral”, ninguna podrá repetir y por tanto, ambas pierden las prestaciones cumplidas. Es la regla nemo auditur (nadie puede alegar su propia torpeza), i.e., son irrepetibles las prestaciones cumplidas en las obligaciones que contengan causa inmoral o ilícita. Copiada en cita textual:  NEMO  AUDITUR  PROPIAM  TURPITUDEM  ALLEGANS  (Art.1.157 CC). Ante la “torpeza común”: se extingue la obligación de repetición. A todo evento, se alega este principio (nemo auditur), para impedir u obstaculizar la procedencia de la acción de repetición. La regla nemo auditur se emplea con el fin de evitar se celebren contratos inmorales o ilícitos. Se entiende así: “No puedo pretender me devuelvan lo que he pagado mal”, si permití o ya conocía que la causa del contrato era contraria a las buenas costumbres o ilícita (pactos ilícitos). De manera que, por buscar una contraprestación inmoral, el contrato es susceptible de ser declarado nulo; el legislador civil consagra como sanción la “no repetición al deudor cómplice”. En efecto, no procede la repetición, pero sí podría intentarse sobre quien ya recibió ventaja o prestación del contrato nulo por causa ilícita: Es una acción por enriquecimiento sin causa lícita. III).- “Ante la ausencia sobrevenida de la causa de la obligación, procede la anulabilidad”. P.ej., por el perecimiento total o parcial del bien arrendado, la Ley regula la liberación del arrendatario, o la modificación del contenido o extensión de su obligación (“rebaja del canon”). IV). “La causa falsa o error en la causa, genera anulabilidad contractual”. V.gr., contratos simulados de compra venta; ante el error de hecho y de derecho; y en la venta de la cosa ajena.

LA  CAUSA  Y  SUS  DISTINTAS  DENOMINACIONES.
Causa per se: Causa propia o real.
Causa  Solvendi: El fin o motivo es cumplir con el objeto de la obligación.
Causa  Credendi o Adquirendi: El fin es adquirir un derecho.
Causa  Donandi: El fin es el enriquecimiento o empobrecimiento gratuito válido en derecho.
Causa  Eficiente: p.e., en el contrato real, la entrega de la cosa.
Causa  Teleológica o Final: Es la causa más próxima o remota de cada parte al contratar. Cita. En general, corresponde precisar el concepto de “causa” y sus diversas acepciones. Causa, “motivo o razón para obrar”; “fin con que se hace alguna cosa”; “causa onerosa es la que implica conmutación de prestaciones”. Otra acepción es “la causa como relación de causalidad”.

 

 

 

 

AUSENCIA  DE  CAUSA.  Y,  LA  CAUSA  ILÍCITA.
Art.1.157 CC. La obligación sin causa, con causa falsa o causa ilícita: Es nula.
Causa ilícita es aquella contraria a la Ley, la moral, las buenas costumbres o al orden público. Hay quienes señalan que el fundamento de los institutos que conforman la Teoría General del Contrato, radica en la “Ausencia de la Causa”. Por ejemplo, en el contrato de arrendamiento con objeto ilícito (“trata de blancas”), el mismo es susceptible de ser anulado por causa ilícita. Asimismo, el contrato de sociedad con objeto de venta de drogas, es nulo por tener causa ilícita. La Actio o Exceptio Doli romana. Era la acción, defensa o excepción, hecha valer por el deudor, que consistía en el alegato de que su obligación es nula, por no tener causa.

EN  RESUMEN
El Código Civil prevé la “Causa de los Contratos”. Respecto a los efectos de la causa alude a: “Causa de la Obligación” (Art.1.157 CC). Para esta última, los efectos de la causa, es considerada ilícita en los casos abajo citados, esto es, la obligación es susceptible de ser declarada nula de nulidad absoluta, o bien, nula de nulidad relativa (anulabilidad). Examinemos: I).- Por la Ausencia de Causa del contrato. El contrato nació sin causa, nunca se perfeccionó, es nulo de nulidad absoluta: p.ej., la póliza para cubrir un riesgo inexistente. En el contrato de renta vitalicia de una persona ya muerta. El contrato no produjo efectos jurídicos válidos u oponibles. II).- Por la “Ausencia sobrevenida de la causa de la obligación”; será nulo de nulidad relativa. Reiteramos que los institutos de la Teoría General del Contrato, son ejemplo de ello. Doctrina. III).- La causa a futuro que no se verifica u objetiva. P.e., en el contrato de sociedad, cuando el objeto social es de imposible cumplimiento.
VI).- En los casos de Causa Falsa o Error en la Causa. P.ej., en los contratos simulados (venta simulada). El error de hecho y de derecho; la anulabilidad de la venta de la cosa ajena (“se obligó porque creía que el vendedor podía transmitirle la propiedad”).
V).- Ante la Causa Ilícita. Por violar el orden público, la moral, las buenas costumbres o la Ley. La obligación de la contraparte tiene objeto ilícito, por ejemplo, con los convenios de sicariato. VI).- En igualdad de Causas Torpes. P.ej., la obligación con causa inmoral por violar las buenas costumbres, triunfará el poseedor, i.e., a quien le hayan pagado, podrá retener la prestación. Quien pagó una obligación con causa inmoral no puede repetir, salvo que haya ignorado que era de causa inmoral, entonces, podrá repetir contra quien violó las buenas costumbres.

 

 

 

 

Si ambas partes conocían que la obligación contaba con una Causa Inmoral, ninguna podrá luego pretender alegar la repetición y por ende, perderán aquellas prestaciones cumplidas. Aplica el principio NEMO AUDITUR: Nadie puede alegar su propia torpeza; son irrepetibles las prestaciones cumplidas, en obligaciones con causa inmoral y causa ilícita.
Presunción iuris tantum de causa, Art.1158 CC. Se presume la existencia y, licitud de la Causa. Primero se hace valer el contrato; luego, “la causa se presume que existe, mientras no se pruebe lo contrario”. Demostrada la existencia del contrato, se invierte la carga de la prueba y se traslada al deudor (solvens), quien al alegar inexistencia o ilicitud de la causa, deberá probarlo.
Contratos Abstractos, Art.1.158 CC. El contrato es válido aunque la causa no se exprese.

MISCELÁNEAS  JURÍDICAS

Título  III: DE LAS OBLIGACIONES.
Capítulo  I: De las Fuentes de las Obligaciones.
Sección  I: De los Contratos.
Parágrafo Primero: Disposiciones Preliminares.
Art.1.133 CC. El contrato es una convención entre dos o más personas para …
Art.1.134 CC. El contrato es unilateral, cuando una sola de las partes se obliga; y bilateral, …
Art.1.135 CC. El contrato es a título oneroso cuando …
Art.1.136 CC. El contrato es aleatorio cuando …
Arts.1.137 al 1.139 CC. Sobre la Oferta.
Art.1.140 CC. Todos los contratos, tengan o denominación especial, están sometidos a las reglas del Código Civil, Código de Comercio y demás leyes.
Art.1.141 CC. Las Condiciones para la Existencia del Contrato.
Art.1.142 CC. El contrato puede ser Anulado por Incapacidad Legal y Vicios Consentimiento.
Parágrafo Segundo: De los Requisitos para la Validez de los Contratos.
Inciso  I: De la Capacidad de las partes contratantes.
Art.1.143 CC. Pueden contratar todas las personas que no estén declaradas incapaces por la Ley.
Art.1.144 CC. Son Incapaces para contratar según la Ley: …
Art.1.145 CC. La persona capaz … no puede oponer la incapacidad del menor … La incapacidad por “Interdicción por Condena Penal”, puede oponerse por quien le interese.
 
 
  

 

  

 

Elemento  o  requisito  esencial  para  la  VALIDEZ  del  contrato:
LA  CAPACIDAD  NEGOCIAL  O  CONTRACTUAL.
Y,  LA  CAPACIDAD  DELICTUAL  DERIVADA  DEL  HECHO  ILÍCITO.

DEFINICIONES. En primer orden, nuestro legislador exige la CAPACIDAD O GOCE NEGOCIAL  CONTRACTUAL  de cada otorgante miembro del contrato.
LA CAPACIDAD ES LA MEDIDA DE LA APTITUD PARA SER TITULAR DE DERECHOS  O  DEBERES; lo que produce plenos efectos jurídicos válidos en derecho.
LA CAPACIDAD ES LA FACULTAD DE REALIZAR ACTOS JURÍDICOS VÁLIDOS Y EFICACES CONFORME A DERECHO, (DRAE).
LA CAPACIDAD ES EL EJERCICIO DE UN ACTO SUFICIENTE, IDÓNEO, EFICAZ; CONSTITUYE EL PODER DE OBRAR.
LA CAPACIDAD ES LA APTITUD, PODERÍO, DERECHO, FACULTAD, SEÑORÍO, GOCE, POTESTAD O PRERROGATIVA PARA REALIZAR DE FORMA VÁLIDA ACTOS.

NATURALEZA  JURÍDICA  O  CARACTERES.
Principio.  LA  CAPACIDAD  ES  LA  REGLA,  LA  INCAPACIDAD  LA  EXCEPCIÓN. En consecuencia, toda persona se reputa capaz, salvo en los casos que la ley de forma taxativa regule lo contrario, esto es, que ordene que en tal supuesto de hecho sea incapaz para contratar.

FUNDAMENTO  LEGAL.
Art.1.143 CC. Pueden contratar todas las personas que no estuvieren declaradas incapaces por la Ley. Al respecto reiteramos que, los casos señalados por la Ley sobre incapacidad, son de interpretación restrictiva y de orden público. Por tanto, no pueden extenderse o inducirse por aplicación analógica a otras personas no declaradas expresamente como incapaces por la Ley. Art.1.144 CC. Son incapaces para contratar en los casos expresados por la ley: Los menores, los entredichos, los inhabilitados y cualquiera otra persona a quien la ley le niega la facultad de celebrar determinados contratos. Las disposiciones transcritas son de carácter imperativo. Citas. No tienen capacidad para adquirir bienes inmuebles los institutos llamados de manos muertas, esto es, los que por las leyes o reglamentos de su constitucion, no pueden enajenar ni gravar, léase, prohibición de vender o hipotecar bienes.

 

 

 

 

Principio. LA CARGA DE LA PRUEBA (onus probandi) DE LA INCAPACIDAD corresponde a quien la haga valer o alegue, trátese de incapacidad propia o ajena.

Principio. LAS NORMAS DE LA INCAPACIDAD SON DE ORDEN PÚBLICO. Ver citas. En consecuencia, no pueden ser relajadas, modificadas, ni alteradas por convenios entre particulares, ni aún con el consentimiento del incapaz. El contrato es anulable cuando las partes pacten que el incapaz no se tendrá como tal. Siempre, será anulable el contrato suscrito por un menor; aunque se pacte no alegar su minoridad. A todo evento, sólo él podrá solicitar la nulidad.

Principio. LAS NORMAS QUE CONSAGRAN LA INCAPACIDAD SON DICTADAS EN BENEFICIO Y PROTECCIÓN DEL PROPIO INCAPAZ: Sólo él puede alegarla. Sic. Significa que sólo podrá PREVALERSE de ellas, haciéndolas valer a su favor, la persona del incapaz en cuyo interés se ha dictado la “incapacidad”; nunca las personas que hubieren contratado con el incapaz. De forma que, sólo el incapaz podrá demandar la nulidad (ANULABILIDAD) del contrato efectuado por él mismo. En otras palabras, se tiene que carece de legitimación activa para accionar por esta vía judicial: el cocontratante del incapaz. Sic. Art.1.145 CC. La persona capaz de obligarse no puede oponer la incapacidad del menor, del entredicho, ni del inhabilitado con quien ha contratado; salvo el caso del “incapaz por interdicción derivada de condena penal”, por tanto, ésta sí puede oponerla cualquier interesado. Prevalerse es hacer valer una ventaja o beneficio en provecho propio. De jurisprudencia patria.

Principio. LA INCAPACIDAD CONTRACTUAL PRODUCE, ESTO ES, GENERA LA ANULABILIDAD  O  NULIDAD  RELATIVA  DEL  CONTRATO.
Con la advertencia que sólo podrá solicitarla la parte en cuyo favor se ha establecido la nulidad, entiéndase la propia persona del incapaz. Significa que el contrato se reputa que existe, esto es, produce plenos efectos jurídicos válidos entre las partes (“eficacia jurídica”), sólo que, sobre el mismo, pesa la posibilidad de ser declarado nulo en vía judicial previa demanda incoada por el incapaz afectado.
Art.1.142 CC. El contrato puede ser anulado:
1.- Por incapacidad legal de las partes o de una de ellas; y,
2.- Por vicios del consentimiento.

 

 

 

 

SITUACIONES  QUE  PROVOCAN  INCAPACIDAD  CONTRACTUAL.
Siendo la Incapacidad la excepción, hay que precisar los casos donde la Ley determina la incapacidad para celebrar contratos. Así, reiteramos el texto legal:
Art.1.144 CC. Son incapaces para contratar en los casos expresados por el legislador: Los MENORES, los ENTREDICHOS, los INHABILITADOS y cualquiera otra persona a quien la ley le niega la facultad de celebrar determinados contratos, p.ej., los institutos de manos muertas (léase, aquellos que sus Estatutos Sociales prohiben enajenar bienes). Sic. Son incapaces por antonomasia: El MENOR, el ENTREDICHO y el INHABILITADO. Éstos pueden contratar mediante el régimen de la representación; quiere decir que, su representante legal firma y actúa en nombre, por cuenta y en representación de ellos.

MENOR  DE  EDAD
Su incapacidad es debida o responde a su estado de minoridad, esto es, por ser menor de edad, de menor edad. Su representante legal es el padre o la madre, quienes no podrán excederse del ejercicio de actos de simple administración. Por ejemplo, para vender, requieren de autorización o permiso otorgado por el juez, Art.267 CC. En ese sentido, se tiene que el mayor de dieciseis (16) años de edad puede suscribir “testamento”. También, puede firmar contrato de trabajo el mayor de catorde (14) años, pero con autorización expresa de su representante legal. Asimismo, pueden ejercer un mandato, Art.1.690 CC. Por otra parte, los menores de edad, mayores de catorce (14) años, y las mayores de doce (12) años, pueden contraer matrimonio pero con la debida autorización expresa otorgada por su representante legal. Por último, la acción judicial de nulidad contractual incoada por el menor de edad, se admite siempre que el menor haya actuado por su cuenta. Es más, si la otra parte del contrato, demuestra que el menor “ocultó” su minoridad con “maquinaciones dolosas”, no procederá la acción y será declarada sin lugar. Sin embargo, el legislador civil advierte que:
Art.1.348 CC. La obligación no puede “ATACARSE O IMPUGNARSE” por el menor que, por maquinaciones o por medios dolosos, ha ocultado su minoridad. La simple declaración de ser mayor de edad, hecha por el menor, no basta para probar que ha obrado con dolo.
Art.1.349 CC. Nadie puede reclamar el “reembolso” de lo que ha pagado a un incapaz, por una obligación que ha quedado anulada, salvo que pruebe que lo reclamado (el pago efectuado), se ha convertido en provecho de esas personas.

 

 

 

 

ENTREDICHO
Quien sufra estado habitual de defecto intelectual grave, acentuado: Podrá ser sometido al régimen legal de la interdicción. El “entredicho queda bajo la tutela y representación del tutor”. La Ley regula “la interdicción por condena penal”.
Art.393 CC. El mayor de edad y el menor emancipado que se encuentren en estado habitual de defecto intelectual que los hagan incapaces de proveer a sus propios intereses, serán sometidos a interdicción, aunque tengan intervalos lúcidos.
Art.397 CC. El entredicho queda bajo tutela … las normas de la tutela de los menores son comunes a la de los entredichos.
Art.408 CC. El entredicho por condenación penal queda sometido a tutela.

INHABILITADO
Es el débil de entendimiento; su estado no reviste tal gravedad que amerite la interdicción. Son los casos del pródigo, del sordomudo y del ciego. El inhábil no puede enajenar bienes. Se entiende que lo representará su “curador”, el cual será nombrado por el Juez.

INCAPACIDADES  ESPECIALES  PARA  DETERMINADOS  NEGOCIOS  JURÍDICOS. Art.1.481 CC. Entre cónyuges no puede efectuarse compra venta de bienes; pero sí donaciones. Los padres no pueden comprar bienes propiedad de sus hijos.
Los tutores, protutores y curadores no pueden comprar bienes propiedad de sus representados. Los mandatarios o administradores no pueden comprar bienes que les hayan encargado vender. Los funcionarios públicos no pueden comprar bienes de la Nación.
Los funcionarios miembros del Tribunal, no pueden contratar sobre los bienes de “esas causas”.
Los abogados no pueden comprar bienes propiedad de sus clientes o representados.
Los “Institutos de Manos Muertas”, no pueden enajenar bienes de su propiedad a terceras personas; ello, por existir prohibición expresa en sus estatutos sociales.
Son incapaces para recibir por donación, los incapaces para recibir por testamento, Art.1436 CC
Los que para el “momento de la apertura de la sucesión”, no estén aún concebidos, Art.809 CC. Los que “no hayan nacido vivos”, Art.809 CC. Los “indignos”, Art.810 CC. Las “Iglesias de cualquier credo”, Art.841 CC. Los “Ordenados In Sacris”, y los “ministros de cualquier culto” salvo que sea pariente, Art.841.

 

anterior siguiente