EFECTOS  DE  LA  INCAPACIDAD  CONTRACTUAL.
1.- Acarrea la anulabilidad del contrato, Art.1.142 CC. Nulidad Relativa. Para ello basta que una de las partes sea incapaz. La nulidad relativa, conforme se anotó, es establecida en beneficio o protección del propio incapaz, de manera que, “sólo él podrá prevalerse de sus efectos”. La Ley estipula que el incapaz de forma exclusiva y única es quien podrá invocar o hacer valer su propia incapacidad a los fines de demandar la nulidad del contrato. La falta de capacidad no podrá ser alegada u opuesta por la parte que sea capaz, i.e., carece de legitimación; salvo que ocurra el supuesto de la “interdicción por condena penal”, Art.1.145 Código Civil. Como corolario de lo expuesto, es de resaltar el efecto Ex – Nunc sobre el contrato. Significa que al quedar afectado de nulidad relativa el contrato, no aplica dicha nulidad desde la fecha de su celebración o nacimiento; sino desde el momento de la declaratoria judicial de la nulidad mediante sentencia definitivamente firme con carácter de cosa juzgada material, esto es, desde la fecha de la sentencia hacia el futuro. Es la posición mayoritaria de la jurisprudencia. SIN EMBARGO, UN SECTOR DE LA DOCTRINA SUBSTENTA LA TESIS QUE LA DECLARATORIA DE NULIDAD RELATIVA TIENE EFECTOS RETROACTIVOS. EL CONTRATO SE CONSIDERA NULO DESDE SU CELEBRACIÓN, NO DESDE QUE FUE DECLARADA POR EL JUEZ LA ANULABILIDAD CORRESPONDIENTE. Véase in fine. 2.- Caducidad de la acción judicial de anulabilidad contractual. La acción para demandar la nulidad relativa del contrato, se mantiene sólo por 5 años, Art.1.346 CC.
3.- El incapaz nunca puede ser obligado a cumplir las obligaciones derivadas del contrato. Y ello, aunque todavía no se hubiere declarado la nulidad o anulabilidad contractual. Art.1.346 CC: La nulidad debe ser opuesta por quien ha sido demandado para que cumpla.
4.- El incapaz tiene el derecho de demandar la repetición de aquellas prestaciones que haya satisfecho o pagado derivadas del contrato. Del mismo modo, deberá restituir las prestaciones recibidas de la otra parte, Art.1.349 eiusdem.

DIFERENCIAS  ENTRE  LA  CAPACIDAD  CONTRACTUAL  Y  LA  DELICTUAL.
En materia de responsabilidad civil extracontractual o delictual, el incapaz responderá por sus actos ilícitos siempre que haya obrado con discernimiento al producir el acto dañoso, Art.1.186 del Código Civil. Mientras que el incapaz en materia contractual, nunca responde. La capacidad delictual derivada por la comisión de hechos ilícitos representa un capítulo especial de estudio.

 

 

 

 

Principio. Cuando un menor de edad causa la nulidad (relativa) de un contrato por un hecho imputable a su persona (léase por su “culpa”), puede demandarse al menor mediante la solicitud de Responsabilidad Civil Delictual, siempre que haya obrado CON DISCERNIMIENTO, Art.1.186 CC. Mientras que si el menor al cometer el acto dañoso, obró SIN DISCERNIR, la víctima podrá demandar al menor, a través del RECURSO DE EQUIDAD SUBSIDIARIO, Art.1.187 CC. Ambas instituciones jurídicas desarrolladas de manera amplia en la presente obra.

MISCELÁNEAS  JURÍDICAS.

Albedrío. Voluntad; arbitrio; decisión; potestad; licencia.
Licencia. Permiso, título, documento cédula.
Exculpar. Disculpar, exonerar, liberar, dispensar o excusar de responsabilidad. 

Caso Fortuito y Fuerza Mayor. Para el derecho venezolano (CC, y C.Co.), y, para nuestra jurisprudencia, son vocablos sinónimos. Su estructura jurídica la encontramos en tres grupos: I).- Los Arts.1.624 y 1.778 CC, equiparan “caso fortuito extraordinario” a la “fuerza mayor”. II).- Se emplea como sinónimos en los Arts.1.193, 1.272 CC.; y, en los Arts.139, 163, 164, 173, 188, 634 y 915 del C.Co. Mientras que, refieren sólo al término: “Caso fortuito”, los Arts.1.344, 1.588 y 1.727 CC; y, Arts.560 y 778 del C.Co.
III).- Otras normas, señalan sólo la expresión “fuerza mayor”: Arts.1.594 y 1.758 del CC; y los Arts.161, 165 y 168 del C.Co. En general, son instituciones tenidas como sinónimos.
Caracteres del Caso Fortuito y Fuerza Mayor: Exonera de cumplir la obligación.
A).- El hecho es independiente a la voluntad del obligado (no imputable a él). Sin dolo o culpa del deudor, extraño al deudor, sin que interfiera su voluntad, p.e., una enfermedad, no la ebriead. B).- “Causa extraña no imputable al deudor u obligado”, no quiere decir ajeno a la esfera del deudor, sino que, no hubo dolo o culpa en su actuar, p.ej., una enfermedad atañe a su persona, pero no incurre en culpa con ella. Un ejemplo, es la pérdida de la cosa debida, Art.1.344 CC. C).- El hecho es imprevisible e inevitable. Ello, de forma racional, asunto de mérito a ser apreciado por el juez de la causa; a fin que el deudor haya podido tomar las medidas del caso. D).- Hecho que hace imposible pagar: Imposibilidad sobrevenida al nacimiento de la obligación. E).- El hecho debe ser inevitable.
 

 

 

 

 

TEORÍA  DE  LOS  VICIOS  DEL  CONSENTIMIENTO.

Introito. Una vez que el contrato EXISTE, se procede a examinar si el mismo tiene VALIDEZ. Para ello el contrato debe contar con uno de sus elementos esenciales de “validez”, se habla del “Consentimiento Válidomanifestado de forma legítima por las partes intervinientes”, esto es, refiere al asentimiento o acto individual de quienes suscriben u otorgan el contrato. Y es que, las manifestaciones de voluntad de las partes contratantes, deben carecer de vicios, irregularidades o anormalidades que ocasionen su invalidez. El consentimiento, es un elemento de “validez”. Surge la pregunta: ¿Cuáles hechos, causas o circunstancias, invalidan el consentimiento? Nuestra doctrina es coincidente en señalar que son: El ERROR; el Dolo y la Violencia. A saber: Art.1.142 CC. El contrato puede ser ANULADO por vicios del consentimiento. Jurisprudencia. Art.1.146 CC. Aquél cuyo consentimiento haya sido dado por un error excusable; o arrancado  por violencia o sorprendido por dolo, puede pedir la NULIDAD del contrato. Sirva aclarar que, cuando el Código Civil emplea el término “nulidad”, alude al vocablo de la “anulabilidad”.

EL  “ERROR  ESPONTÁNEO”  (o error stricto sensu).

ERROR (yerro). La doctrina, legislación y jurisprudencia lo definen: FALSA APRECIACIÓN DE LA REALIDAD; ES CREER FALSO LO VERDADERO, Y AÚN, VICEVERSA. Siendo la característica que, se incurre en él, de FORMA ESPONTÁNEA; de allí la denominación de ERROR ESPONTÁNEO. Se comete este error sin que nadie intervenga, es ajeno a una fuerza externa que induzca al “equívoco”; implica la “perturbación interna o psíquica” del contratante.

TIPOS  DE  ERROR
(I).- El “ERROR OBSTÁCULO”: El que “impide” que se forme la declaración. OBSTACULIZA EL PERFECCIONAMIENTO O FORMACIÓN DEL CONTRATO por ausencia del consentimiento; produce la NULIDAD ABSOLUTA o ANULABILIDAD. Advertimos que la doctrina patria afirma que NO constituye un vicio del consentimiento. Es más, el Código Civil no lo consagra como tal; ya que, el “error” por excelencia, genera “anulabilidad contractual”.

 

 

 

 

Consideramos que, el ERROR IN CORPORE,  EL ERROR IN NEGOCIO  Y EL ERROR IN PERSONA, son “sub – tipos” del  ERROR OBSTÁCULO. En precisión se tiene:

Error  in  corpore, o sobre la identidad del objeto del contrato u obligación, “yerré en la cosa”. Error  in  negocio o sobre el negocio jurídico, “quería un comodato y firme un arrendamiento”.
En los supuestos del ERROR OBSTÁCULO a la formación del consentimiento, se observa divergencia entre la voluntad real o interna del declarante, y la voluntad declarada o producida en la “vida real”. Por último, sostienen otros autores que el Art.1.146 CC, regula al error obstáculo y lo sanciona bajo los efectos de la anulabilidad del contrato, léase la nulidad relativa. Error irrelevante o “error en los motivos”. Produce la Anulabilidad Contractual. Se encuentran ubicados aquí, el “Error in causa” o en los motivos de las partes al contratar, p.ej.: “Compré, y no construyeron la autopista”. El error sobre el valor de la cosa objeto del contrato, u otro aspecto secundario de la cosa. El error de cálculo. Y el error sobre la pertenencia del bien.

(II).- ERROR DE DERECHO. “Desconocía la Ordenanza, por lo que no pude instalar el negocio”. Este error es una excepción al principio: La ignorancia de la Ley no excusa ni exime cumplirla; ignorantia legis non excusat, Art.2 CC. Produce la nulidad relativa; busca el respeto a las normas de Orden Público, Art.1.147 CC. Éste error debe ser la causa única de haber dado el asentimiento. “Se tenía una interpretación errónea de la norma o se desconocía”. Hay casos donde no procede alegar éste error, Art.1.404 CC: La Confesión no puede revocarse bajo el pretexto de un Error de Derecho. Art.1.719: La transacción no es anulable por Error de Derecho; salvo que, el punto de derecho objeto de la controversia, no haya sido discutido entre las partes.

(III).- ERROR DE HECHO O “SOBRE  LAS  CIRCUNSTANCIAS  DE  HECHO”. Afecta el contrato de nulidad relativa; algunos casos derivan por ejemplo del Art.1.148 CC.: Error en la sustancia, composición, cualidades, atributos o caracteres de la cosa, (“en la creencia de comprar material de plomo, adquirí otro”). Al respecto, reseña el profesor MADURO: “Quería un INCUNABLE, y compré un libro nuevo”. Incunable, “edición hecha desde la invención de la imprenta”. El juez, determinará las cualidades o demás caracteres específicos de la cosa objeto del contrato, consideradas como esenciales por las partes.

 

 

 

 

Error sobre la identidad o cualidades intrínsecas de la PERSONA con quien se ha contratado. “Quería contratar con Pedro, y, lo hice con Juan”. De cometerse éste error, el efecto es ocasionar la Anulabilidad o Nulidad Relativa del contrato; siempre que el error haya sido la “causa única y principal” para convenir u otorgar el asentimiento de quien incurra en el mismo. Por último, aplica sólo en los contratos intuitu personae; y, en la mayoría de los contratos gratuitos. Es que: “la causa única que tengo para contratar es la identidad y demás cualidades de esa persona”.

Condiciones o requisitos exigidos por doctrina al ERROR ESPONTÁNEO, Art.1.149 CC.

ERROR ESPONTÁNEO, o “espontaneidad del error”, el que se origina por mi propia voluntad o albedrío; y no por hechos externos a mi persona como en el Error Provocado, dolo o violencia. El Error exige que sea ESENCIAL o determinante de haber otorgado mi asentir de contratar. Atañe al “Error vicio o Error grave”, de forma que los autores explican: Si hubiese estado en conocimiento que al dar mi consentimiento incurría en un equívoco, que erraba, “NO contrato”. En consecuencia, hubo consentimiento; sólo que está viciado o deforme, lo que provoca la “anulabilidad contractual” solicitada por la parte que cometió dicho error, Art.1.148 eiusdem. “ESENCIALIDAD DEL ERROR”. El concepto se objetiva en las diversas situaciones que plantea el llamado “Error Vicio o Grave”; p.ej., “si hubiese sabido que no era como creía, no doy mi asentimiento”. Asimismo, en situaciones cuando el error no representa la “causa única y principal para dar el asentimiento”, Art.1.147 CC, (“error de hecho”). Ante las situaciones referidas, no se produce o genera la “Anulabilidad Contractual o Nulidad Relativa”, ello, por no exhibir el “Error”, el carácter normativo de la “ESENCIALIDAD”; son pues, casos del “ERROR IRRELEVANTE”. En consecuencia, señalan hechos que se agrupan según la doctrina patria, bajo la denominación de “Error Irrelevante”, siendo los copiados de seguidas así: Sic. (1).- Error sobre los motivos no determinantes del asentimiento, es el error in causa o sobre los motivos que tuvieron las partes para contratar, “compré y no construyeron el centro comercial”. (2).- Error respecto a las cualidades no esenciales de la cosa, o sobre sus “caracteres generales”. (3).- Error relativo al valor del bien, o más aún, sobre la “propiedad de la cosa”, Art.1.483 CC; es lícita la venta de la cosa ajena, pero a todo evento, la venta quedará sujeta a “anulabilidad”. (4).- El “Error de cálculo”, en virtud a los diversos valores asignados por determinación del bien. La doctrina no es constante; por establecer opiniones encontradas sobre el particular.

 

 

 

 

El Error debe ser de orden EXCUSABLE, es la llamada “excusabilidad del error” sin excepción. De forma que la parte que incurre en el Error, debe haberlo hecho sin exhibir una conducta culposa (menos aún grave), debe haber actuado sin culpa; algunos sostienen que se permite la culpa leve o levísima. Equivale a probar una actuación de buena fe. Ergo, si el contratante obró con “dolo” o “culpa grave”, Art.1.146 CC., el error pierde el carácter de ser “excusable”; el contrato no podrá ser impugnado o atacado por nulidad relativa o anulabilidad. La culpa grave es congruente al dolo. Por tanto no puede pretenderse la anulabilidad contractual, ante conductas derivadas por error sumado a culpa grave o dolo. El supuesto de hecho normativo regulado en el texto del Art.1.149 eiusdem (ver infra), constituye una referencia vía jurisprudencial. En efecto, el legislador dispone la indemnización a ser pagada por quien incurre en error con culpa, a favor de la cocontratante que desconocía dicho error, i.e., quien sufre la anulación del contrato. Alude así al “Error RECOGNOSCIBLE”, Art.1.149 CC. Significa que la parte que ejercite la acción para impugnar mediante anulabilidad contractual, en razón al error cometido (error por culpa grave o dolo), requiere además, que el cocontratante HAYA PODIDO CONOCER DICHO ERROR, que no sea oculto O DESCONOCIDO de parte de quien en él incurre. Lo anterior, plantea la necesidad de que la parte demandada por anulabilidad contractual, haya podido conocer el error en que participó la accionante que sufrió el equívoco. La doctrina lo define así: BASTA QUE UNA PARTE INCURRA EN ERROR; NO SE EXIGE QUE AMBAS YERREN. Es suficiente que el error sea “unilateral”, esto es, cometido por una de los otorgantes.

EFECTOS DEL ERROR: GENERA “ANULABILIDAD CONTRACTUAL”.

Principio. Sólo la parte que “yerra” puede pedir la Nulidad Relativa” del contrato. Significa que: “el contrato nace, es válido, produce efectos jurídicos; pero, es susceptible de ser anulado”.
Principio. NO SE DICTARÁ SENTENCIA QUE DECLARE LA ANULABILIDAD (POR ERROR ESPONTÁNEO), CUANDO ANTES DE LA CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA, EL DEMANDADO SUBSANE EL VICIO O ERROR, SIN PERJUICIOS PARA EL ACTOR, Art.1.149 CC. DE DECLARASE LA ANULABILIDAD, EL ACTOR DEBERÁ PAGAR LA INDEMNIZACIÓN POR LOS DAÑOS QUE LA NULIDAD OCASIONE. Siempre que, el demandado no haya conocido o no hubiese podido conocer el error; ello, por cuanto estaba obligado a comunicárselo al actor.

 

 

 

 

El artículo in comento, estatuye la obligación de indemnización a cargo del demandante que impugna el contrato alegando el “error”, y logra así, la anulación del mismo mediante sentencia. Además, debe darse cumplimiento a los requisitos reseñados: Que el error sea del demandante y que el cocontratante no lo haya conocido o podido conocer. De manera que, ésta indemnización no procede, si la contraparte conocía el error. Ahora bien, la contraparte siempre podrá, antes de la contestación de la demanda, preservar o sostener la validez el contrato; lo logrará: Ofreciendo ejecutar o cumplir la prestación debida subsanando el error reconocido por el demandante.

EL  DOLO,  Art.1.154 CC.

El Dolo se define como el ERROR PROVOCADO; representa otro vicio del consentimiento. Se entiende por Dolo: Aquellas maquinaciones o actos intencionales de una de las partes, para hacer que la cocontratante incurra en situaciones que no hubiese deseado ésta última. El Dolo, es la plena intención de causar daño, es la mala fe o la intencionalidad de perjudicar a otro. La parte víctima del dolo, asiente y contrata por un ERROR PROVOCADO POR LA OTRA PARTE, llamada “agente del dolo”. El dolo es el error lato sensu, se incurre en él, en virtud a “presiones externas” que provienen de una de los otorgantes; “error provocado o dolo”.

ERROR PROVOCADO O DOLO. Es la plena intención de engañar (animus decipiendi). No se requiere la prueba del animus nocendi o la intención de generar daños; ni la intención de obtener ganancia, beneficio, provecho o lucro. De hecho, se puede alegar presencia del dolo, aunque la víctima haya logrado lucro o provecho. Por el contrario, se descarta el dolo, esto es, no hay dolo, si se demuestra que la conducta fue culposa (imprudencia o negligencia). Si se incurre en error por culpa: procede la “Nulidad por error”; lo que rechazaría la petición de declaración del dolo.

Caracteres del “Error Provocado o Dolo”.
EL DOLO GENERA O PRODUCE LA ANULABILIDAD DEL CONTRATO; ello, siempre que “las maquinaciones” de una de las partes, o aún las de un tercero con conocimiento de “esa parte”, hayan sido tales, que sin ellas, la otra parte no hubiese celebrado el contrato cuya anulabilidad se demanda. En otras palabras, se concluye que, por motivo de ese “actuar engañoso”: Se haya celebrado el contrato.

 

 

 

 

La teoría del DOLUS BONUS consiste en reconocer que la Ley autoriza el llamado: ENGAÑO PERMITIDO POR EL LEGISLADOR O AÚN POR LA COSTUMBRE. En el entendido que siempre, la otra parte del contrato podrá defenderse haciendo uso del “sentido común legal”. Ejemplos abundan: “Compre el producto ya que está en rebaja u oferta única”. Son actos NO antijurídicos, tendentes a inducir a otro a contratar, es la mentira sin efectos negativos para su autor. Recordemos que conforme a Derecho, también existe la “violencia legítima”; “la venta de la cosa ajena”; y, el adagio: “la posesión equivale a título de propiedad, aplicable a los bienes muebles no sujetos a publicidad registral”, entre otros institutos jurídicos. En efecto, para el “neófito del derecho”, son situaciones donde pareciera que se trata de actos o negocios jurídicos ilegales, más no los son, por el contrario, están permitidos de forma expresa por el legislador. DOLUS MALUS, el agente conoce que inducirá en “Error” a su cocontratante, y así, lo engaña. DOLO INCIDENTAL, la conducta dolosa no constituye causa o motivo suficiente para lograr el asentimiento de la otra parte para contratar. Recae sobre asuntos secundarios o accesorios (modalidades del contrato), por tanto, aún sin ese ardid la contraparte: “Hubiese contratado”. Subrayamos que este dolo, podría generar la acción por Responsabilidad Civil Delictual. DOLO CAUSANTE, PRINCIPAL, ESENCIAL O DETERMINANTE PARA CONTRATAR, Art.1.154 CC.; al faltar la conducta dolosa o fraudulenta: La parte no contrata.

LA  RETICENCIA  DOLOSA
Actuar con reticencia significa, decir una cosa o frase sólo en parte; o, de forma incompleta, indirecta, con mala fe o malicia, con la plena intención de que se entienda más de lo que de forma presunta se silencia o calla. Es una de las variantes del Dolo. Constituye una conducta negativa o un NO HACER, implica guardar silencio, es decir menos de lo que se sabe al momento de la celebración del contrato. La parte conocía que la cocontratante estaba incurriendo en un error, y sin embargo calló, silenció y no la advirtió del equívoco. Por ejemplo, “crees que se trata de un renombrado autor determinado, y no obstante a ello, no te hice saber que era otro autor”. En principio, cada parte no está obligada a informar a la otra los hechos de los cuales cada una se puede informar o percatar por sus propios medios. Y es que, cada contratante debe antes de dar su asentimiento para convenir, efectuar a su riesgo, las investigaciones acerca del objeto del futuro contrato a suscribir. El Art.571 C.Co., consagra la “Reticencia Dolosa” en forma expresa.

 

 

 

 

Para declarar que hubo “Reticencia Dolosa” es necesario la prueba de los elementos siguientes: 1.- Que la víctima no haya conocido o podido conocer, el hecho silenciado por el reticente. Sic. 2.- Que el reticente, conocía el hecho silenciado y sabía del error en que incurría la contraparte. 3.- Que ese error haya sido la “causa determinante” de otorgar el asentimiento.

Condiciones o elementos constitutivos del Dolo.
EL DOLO DEBE SER DE LA AUTORÍA O IMPUTABLE A UNA DE LAS PARTES DEL CONTRATO; O AÚN, DE UN TERCERO CON EL CONOCIMIENTO DE DICHA PARTE. Si la parte desconocía de la actuación dolosa del tercero, la víctima no podrá pedir la nulidad del contrato. No siempre el dolo contractual constituye estafa penal (Art.464 CP). Mientras que la estafa penal que implique el nacimiento o terminación de un contrato: siempre es dolo civil.

Efectos del Dolo.
1.- El dolo representa un vicio del consentimiento, y produce la ANULABILIDAD del contrato.
2.- El dolo genera Responsabilidad Civil para su autor, esto es, obliga al agente a reparar daños. La víctima demandará la Nulidad Contractual, más la indemnización por los daños sufridos a raíz de la nulidad. Además, tiene la acción de Responsabilidad Civil Delictual, Art.1.185 C.C. La víctima también tiene acción por Responsabilidad Contractual o Delictual contra el tercero, que en conocimiento con la otra parte actuó en el dolo; si fueron varios terceros, Art.1195 CC. Si el dolo emanó de un tercero, SIN CONOCIMIENTO DE NINGUNA DE LAS PARTES, la víctima puede demandar por Responsabilidad Delictual en contra del tercero, Art.1.185 CC. Ante el caso de que: AMBAS PARTES INCURRIERON EN DOLO, NO PROCEDERÁ ACCIÓN ALGUNA. El dolo no sólo es un vicio del consentimiento, es además, un delito civil o hecho ilícito, por tanto, genera Responsabilidad Civil Delictual, Art.1.185 CC.

DIFERENCIAS  ENTRE  EL  DOLO  Y  EL  ERROR
1.- El Dolo es también denominado “error provocado” o “error inducido”, y se emplea para referir que se incurre en error por causa de un factor externo a la víctima. De manera que, se afirma, el Error es “Espontáneo”, cuando no hubo influencia o manos de terceros. Mentir, es inducir al error, ergo, la mentira equivale a dolo. Por último, el “error” es definido por el DRAE como el equívoco, juicio falso, desacierto, yerro, errata, falsedad o mentira.

 

 

 

 

2.- El agente o autor del dolo deberá indemnizar los daños (Art.1.185 CC.) causados por la Nulidad Contractual, vista la demanda por nulidad e indemnización que accionará la víctima. Mientras que en relación al Error, es la parte que incurrió en el error, quien indemnizará a la cocontratante, por los daños y perjuicios que le genera la Nulidad Contractual, Art.1.149 CC. Quien yerra pedirá la nulidad, pero indemnizará a la otra parte que sufre la respectiva nulidad. 3.- Demostrar la ocurrencia del dolo o error provocado, es “menos difícil”. En efecto, probar el “error espontáneo” es complicado, es de orden subjetivo. No hay dolo, si la conducta sólo fue culposa (imprudencia o negligencia). Por tanto, de existir “culpa”, ella produce “error” en la otra parte y procederá la demanda de nulidad por error, pero se descarta el accionar por acto doloso. 4.- El error y el dolo, son de carácter excluyentes y no concurrentes. El error es espontáneo; el dolo es provocado. No es posible que un mismo hecho, sea al mismo tiempo, error y dolo.

LA  VIOLENCIA,  Art.1.146 CC.;  otro  “vicio  del  consentimiento”.

Introito. La doctrina y jurisprudencia señalan un ejemplo: “Manifiesto que mi asentimiento, se produjo en virtud a la violencia ejercida contra mí persona”. Es el consentimiento arrancado por violencia. Esto otorga el derecho para quien así lo sufre, de accionar mediante la nulidad relativa del contrato. Los autores patrios preguntan ante este supuesto: ¿Existe o no consentimiento? Algunos acostumbran responder de manera afirmativa, pero agregan que el acto estaría afectado o viciado. Reconocen la presencia del elemento de la COACCIÓN, amenaza o violencia, que puede exhibirse de orden físico o moral, psicológico, sobre la persona o aún sus bienes o familiares (cónyuge, ascendientes, descendientes o empleados), para procurarse la voluntad contractual de otro otorgante. La violencia objetivada en sus dos modalidades, la violencia física (vis absoluta), entendida como la coacción corporal, a lo que se afirma que se traduce en la falta de consentimiento y por tanto, genera la nulidad absoluta del contrato. Y la violencia moral o vis compulsiva. A todo evento, es el sentenciador quien apreciará “la circunstancia concomitante del caso concreto reflejado en los autos”, según la edad, sexo y condiciones de la víctima. Tratadistas recalcan otro supuesto de hecho “clásico”, y es la amenaza que ejercería el hechizo o embrujo; lo que haría temer al “inculto” pero no al profesional (apreciación in concreto), Arts.1.151 y 1152 CC.; opuesto a la apreciación in abstracto, amenaza que impresiona al “hombre sensato”.

 

 

 

 

Condiciones  legales.
SE EXIGE QUE LA VIOLENCIA DEBE SER DETERMINANTE. Prevé la doctrina que la violencia sea de tal gravedad que, impresione aún al “hombre de mediana sensatez”. Significa que le genere el “justo temor” de quedar expuesto no sólo su persona, sino la de su familia o bienes, a un mal notable, es el contenido del Art.1.151 C.C. Dicha norma jurídica reseña que el juez deberá orientarse en elementos como la edad, el sexo y condiciones generales socio – económicas de la víctima en relación al temor que le infunda las circunstancias concomitantes que rodean la violencia. Deberá causar impresión sobre un sujeto de derecho “sensato”, es la apreciación en criterio in abstracto, regido por la figura del bonus pater familia. O bien, la apreciación in concreto, subsumido al contratante en particular para la fecha de manifestar el asentimiento al convenir. La doctrina y la Ley consagran que basta con la apreciación in abstracto, hacia el hombre sensato. Y, debe aclararse que, “justo temor”, NO ES EL TEMOR REVERENCIAL, esto es, el derivado a raíz de virtudes como el respeto y la consideración del “subalterno al superior inmediato del cargo”, o del hijo al padre. Texto del artículo 1.153 CC: El temor reverencial no es violencia. LA VIOLENCIA DEBE SER INJUSTA. Por injusta se entiende, contraria a la Ley o las buenas costumbres. La amenaza del acreedor al deudor, de hacer embargar sus bienes, si no le paga o ejecuta el objeto de la prestación, no constituye “violencia” conforme a la jurisprudencia. EL AGENTE DE LA VIOLENCIA PUEDE SER UNA DE LAS PARTES O UN TERCERO, que emplee la “violencia”: CON O SIN EL CONOCIMIENTO de esa parte; causa el efecto de la Anulabilidad Contractual, Art.1.150 CC.

Efectos  o  consecuencias  jurídicas.
1. Genera la anulabilidad contractual por demanda que incoa la víctima de ella, contra el agente. 2. La acción dura cinco años, contados desde que la violencia finaliza, texto del Art.1.346 CC. 3. Faculta a la víctima para incoar la acción por Responsabilidad Civil Contractual: La parte que sufre la violencia, además de demandar la anulabilidad, puede solicitar le sea indemnizado el perjuicio que el contrato anulado le acarrea.
4. Procede también la correspondiente acción por Responsabilidad Civil Extracontractual Delictual, Art.1.185 CC., “la violencia constituye hecho ilícito”. Incluso, la parte víctima de la violencia, puede demandar al tercero por los daños derivados por el hecho ilícito. Es el criterio mayoritario de nuestra doctrina y jurisprudencia.

 

 

 

 

LA “VIOLENCIA LEGÍTIMA”, Y DIFERENCIAS CON EL DELITO DE EXTORSIÓN
El Art.1.153 ejusdem, señala que no es causal de impugnación del contrato, alegar o hacer valer el “legítimo temor o el temor reverencial”. Asimismo, nuestra legislación, doctrina y jurisprudencia reconocen la existencia del término “VIOLENCIA LEGÍTIMA”. Sin embargo, anotamos que la llamada “violencia legítima”, tampoco acarrea la Anulabilidad Contractual. El ordenamiento jurídico venezolano, estatuye varios ejemplos de “violencia legítima”. Por ejemplo, aquél acreedor de una obligación válida, cierta, líquida y exigible (ya vencida), que “amenaza” con hacer embargar los bienes propiedad del deudor, por lo que constriñe, compele o ejerce coacción legítima en contra del obligado, lo increpa bajo advertencia que pague de forma inmediata, salvo otorgamiento de garantía o caución suficiente.

EL  ESTADO  DE  NECESIDAD  Y  LA  VIOLENCIA
La parte coaccionada por violencia puede impugnar el contrato, pedirá la anulabilidad. Así por ejemplo: “El médico ante una emergencia, que abusa y pretende cobrarle al paciente excesivos honorarios profesionales”. Los efectos varían conforme al supuesto de hecho bajo análisis. Surgen las preguntas:  ¿Qué ocurre con el acto usurario?  ¿Será nulo, se resuelve, se rescinde? La RESCISIÓN POR CAUSA DE LESIÓN no aplica, visto que ésta sólo rige en los casos expresos previstos en la Ley, Art.1.350 CC. Véase el tema de la Terminación de los Contratos.

EL  ESTADO  DE  NECESIDAD  Y  EL  DELITO  DE  USURA
Respecto al tema en estudio, rige el DECRETO SOBRE LA REPRESIÓN DE LA USURA de fecha 9 de abril de 1.946, el cual prevé: El que con intención, se valga de la necesidad y obtenga para sí o un tercero, una prestación, garantía o beneficio según las circunstancias concomitantes, desproporcionada a la contraprestación ... prisión ...  es delito de usura el préstamo donde se obtenga interés mayor al uno por ciento (1%) mensual. (Extracto del contenido del texto citado).

Conclusión. De forma que el “ACTO USURARIO” por ser delito, estará VICIADO DE NULIDAD ABSOLUTA, en razón de violar normas de Orden Público y las Buenas Costumbres, es de objeto o causa ilícita. Así, LA VÍCTIMA PODRÁ DEMANDAR AL AGENTE DEL DAÑO, POR RESPONSABILIDAD CIVIL DELICTUAL, ART.1.185 CC.: LA USURA REPRESENTA UN HECHO ILÍCITO CIVIL.

 

 

 

 

LA  MENTIRA  EQUIVALE  AL  DOLO
La mendicidad, esto es, quien incurre en una conducta mendaz, léase el que miente, o hace uso de la mentira, conforme al Derecho Civil, equivale al actuar u obrar doloso. Y es que, con la mentira, se está induciendo al error, lo que constituye dolo.

DIFERENCIAS  ENTRE  LA  VIOLENCIA  Y  EL  DOLO

1°.- El Dolo, es uno de los vicios del consentimiento. Mientras hay quienes sostienen que, la violencia no vicia el consentimiento, sino que lo destruye, y no genera consentimiento. Para nuestro Derecho, es un vicio del consentimiento; por lo que, lo deforma y genera anulabilidad.

2°.- El dolo del tercero genera la Anulabilidad Contractual, y la Ley exige el conocimiento de una de las partes contratantes. Mientras que la violencia generada por un tercero, origina Nulidad Relativa del contrato aunque la otra parte no tenga conocimiento de esa violencia.

MISCELÁNEAS  JURÍDICAS.
Sostenemos que, dentro de la próxima reforma del Código Civil Venezolano, debe eliminarse el Art.1.272. Ello, por cuanto es repetitivo respecto al contenido del Art.1.271 eiusdem.
Por otro lado, “pagar” quiere decir cumplir o ejecutar el objeto de la prestación. Por lo que son términos sinónimos: el pago, cumplimiento o ejecución de la obligación.
Al hablar de “Causa Extraña no imputable al deudor”, se refiere al incumplimiento involuntario; significa que no hubo culpa de su parte al contravenir el pago. Sin embargo, hay que aclarar que cuando el deudor demuestra la ocurrencia de cualquiera de los institutos jurídicos que conforman “causa extraña”, para el legislador se traduce en que: no hubo imputación de “culpa objetiva”, y, menos aún podría señalarse que exista culpa subjetiva (negligencia o impericia). Es que, probada la “causa extraña”, ipso iure, se excluye la posibilidad de asignarle responsabilidad civil al sujeto incumplidor.
“Fuerza mayor o hecho externo al deudor u obligado, fuera de su esfera o círculo”, p.ej., terremotos, inundaciones, huracanes, rayos, guerras, pestes, revoluciones: Es el hecho violento, imprevisible, inevitable e irresistible. Según el Código Civil, el “caso fortuito extraordinario” es la “Fuerza Mayor”, véase los Art.1.624 y 1.778. Pero, en general, son sinónimos.

 

 

 

 

 

Capítulo  IX
TEORÍA  GENERAL  DE  LOS  CONTRATOS  BILATERALES.

 

TEORÍA GENERAL DEL CONTRATO BILATERAL. Concepto. Acuerdo, convenio, pacto, contrato. Art.1.133 del Código Civil Venezolano. Derecho Romano, sus antecedentes. Cuatro grandes principios forman la base de la “Teoría General de los Contratos”.

EXCEPTIO  NON  ADIMPLETI  CONTRACTUS, Art.1.168 CC. La Excepción de Contrato No Cumplido o Insatisfecho. LA REPLICATIO NON ADIMPLETI CONTRACTUS. Ubicación. Teoría General de los Contratos Bilaterales: Exceptio Non Adimpleti Contractus (1). Acción Resolutoria (2). La Teoría del Riesgo Contractual (3). Definición. Consagración Legislativa Art.1.168 CC.: Excepción del contrato incumplido. Fundamentos jurídicos de la excepción non adimpleti contractus: Diferencias con otros institutos legales típicos: Derecho de Retención; Actio Resolutoria y la Compensación. Condiciones para que proceda la excepción de incumplimiento de la obligación contractual. Efectos de la excepción: Suspensión del contrato; no causa la extinción. Onus  probandi de cada uno de los contrayentes. Situaciones jurídicas que podrían presentarse al alegarse la excepción non adimpleti contractus.

ACCIÓN RESOLUTORIA, Art.1.167 CC. Especial referencia al texto del Art.1.531 eiusdem. Objeto de la “Resolución Contractual”. Naturaleza jurídica o caracteres de la acción in comento. Diferencias con otros medios de terminación o extinción de los contratos. La Acción Resolutoria difiere de la Acción de Nulidad Contractual. Estudio doctrinario. Distinción con la Rescisión por Lesión; la Disolución y la Revocación Contractual. La Revocación por mutuo disensu. Requisitos para la procedencia de la Acción Resolutoria. ¿Quiénes pueden demandar la acción resolutoria? Efectos de la resolución contractual. Declarada la resolución del contrato, deben precisarse los efectos en relación a los terceros subadquirentes. La resolución convencional de pleno derecho o el denominado: Pacto Comisorio Expreso. Tipos de resolución contractual: La resolución contractual legal; la resolución convencional o pacto comisorio. La resolución del contrato de venta mediante la cláusula de pacto comisorio; análisis.

 

 

 

 

 

TEORÍA DE LOS RIESGOS CONTRACTUALES. Teoría del riesgo contractual de la cosa. Ubicación. Teoría General de los Contratos Bilaterales: Exceptio non adimpleti contractus (1). La acción resolutoria (2). La teoría del riesgo contractual (3). Tema vinculante: La causa extraña no imputable (o no culposa) respecto al deudor contractual. Introito. El riesgo en los Contratos Unilaterales: Res perit creditori (“el acreedor pierde su crédito”). El riesgo en los Contratos Bilaterales: Res  perit  domino  (“la cosa o bien perece para su dueño”). El riesgo en las Obligaciones de Dar. El riesgo en las Obligaciones A Término: Res perit domino. El riesgo en las Obligaciones de Dar Sometidas A Condición: Res perit domino. La condición resolutoria. Al ocurrir el hecho “futuro e incierto”, se extingue la obligación. El caso especial de la Ley de Ventas con Reserva de Dominio (sólo aplica para los bienes muebles). Efectos de la teoría de los riesgos contractuales. Doctrina imperante sobre el riesgo o peligro contractual. ¿Quién sufrirá el riesgo del contrato o riesgo de la cosa objeto del contrato? La pérdida de la cosa debida, Art.1.344 CC. El riesgo contractual no es de orden público. La mora excluye la aplicación de la teoría de los riesgos. Análisis de la institución del “Pacto Comisorio”, cláusula resolutoria expresa o de pleno derecho. Particularidades sobre la teoría del riesgo contractual.
 

CUATRO  (4)  GRANDES  PRINCIPIOS  FORMAN  LA  BASE
DE  LA  TEORÍA  GENERAL  DE  LOS  CONTRATOS.

(1)  Art.1.160 CC. Los contratos deben ser cumplidos de buena fe.
(2)  Art.1.159 CC. El principio de la Autonomía de la Voluntad o del Contrato – Ley.
(3)  El principio Pacta Sun Servanda, ya explicado, el cual sostiene: “El simple acuerdo de voluntades genera obligación”, es el consensualismo o el asentimiento de las partes del contrato. (4)  Art.1.166 CC. El principio de la “Relatividad de los Contratos”.

Reconocimiento. Al respecto no deben descartarse o dejar de nombrarse otros principios también relevantes, a saber: Los efectos jurídicos de la oponibilidad del contrato. El convenio sólo surte efectos entre quienes lo suscriben, no aprovecha ni perjudica a terceros; aún cuando estos están obligados a respetar y/o reconocer su existencia legal.

 

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